A un año del #15E “Todos Juntos por la Vitivinicultura”

A un año del #15E “Todos Juntos por la Vitivinicultura”

Por Carlos Iannizzotto –

Productor Vitivinícola, Vicepresidente de Coninagro y Gerente de Acovi

A un año de la gran movilización del 15 de enero de 2015, que convocó a casi todos los sectores de la vitivinicultura en nuestra provincia con reclamos de medidas urgentes ante la crisis, podemos decir que fue un hito que tuvo su valor principalmente desde el punto de vista de la unión entre todos los que participamos. Además sirvió para frenar las medidas anunciadas en ese momento por el Gobierno Provincial y  que significaban una muerte rápida de todos los pequeños productores.

Fue una reacción solidaria ante los bajos precios y el aumento de los costos que provocaron una pérdida importante de rentabilidad,  que colocaron al productor y a las bodegas casi al límite de sus posibilidades, ante un “no nos da el cuero” a pesar de tanto sacrificio por poner a la industria en los niveles que había alcanzado.

Y a pesar de que el tema más neurálgico, el de los precios, no se haya resuelto todavía por las políticas poco constructivas que durante todo el año se llevaron adelante desde el Estado, podemos decir que la crisis ha fortalecido al Sistema Cooperativo y al Sistema Asociativo.

Pudimos apoyar a nuestros productores para que no entren en un espiral de abandono con propuestas propias, con iniciativas conjuntas, asesoramiento y trabajo gremial. A través de Acovi-Fecovita asistimos con compras masivas de insumos que trasladaron los beneficios al productor. También ante las contingencias climáticas se ha visto la eficiencia en el asesoramiento, logrando que el productor pueda curar y mantener la sanidad de los viñedos. Pero aún así, la situación siguió siendo difícil.

Recién ahora se están encaminando nuevas políticas para que podamos competir en el mercado externo, sacar el sobrestock y mejorar el precio del vino.

Lamentablemente, luego de un año, muchos productores fuera del sistema han quedado en el camino, pero ojalá podamos dar vuelta la página y colocar a nuestra industria otra vez en el liderazgo del mercado interno y externo.

Todavía esperamos más anuncios en este sentido. Recientemente hemos tenido una reunión de trabajo con una puesta a punto con autoridades nacionales. Esperamos que se puedan instrumentar estas propuestas, para eliminar el sobre stock, porque si no hay una solución concreta ante los problemas, el productor no va a poder enfrentar la vendimia.

Más allá de las diferencias que puedan existir, es difícil encontrar en el país otra economía regional con tantas fortalezas y eso lo he comprobado desde mi visión de dirigente a nivel nacional. Hay una madurez que se ve reflejada, por ejemplo, en el Plan Estratégico de la Coviar que es un modelo de consulta de cómo una economía regional puede planificar. Eso fortaleció los vínculos del sector, y ayudó para también hacer una válida autocrítica, tener herramientas y que no nos vuelva a ocurrir lo mismo. La industria necesita del Estado y del sector privado para dar vida a la vitivinicultura que tanto trabajo y tanto empleo le puede dar al país.

Y la expresión “no nos da el cuero” hoy se repite, porque con el precio $1.08/1.90 no se puede enfrentar una vendimia con los aumentos en combustible y en mano de obra que son elevadísimos con subas de un 30 a 50%. Queremos mejorar el precio del productor y el resto de la cadena, porque las bodegas también tienen problemas para elaborar.

Por último, estamos esperanzados en el mercado externo. Nuestro principal competidor, Chile, tiene convenios con países que han acordado aranceles ventajosos y nosotros, a pesar del Mercosur, no hemos logrado resultados para la vitivinicultura. Por eso nos propusimos una agenda, ahora que se eliminó el cepo, para complementar con otras medidas y poder exportar.

La calidad de nuestros vinos es excelente. Eso nos brinda una gran posibilidad de competir y generar beneficios sociales y culturales con más trabajo.

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