LA SITUACIÓN DE LAS ECONOMÍAS REGIONALES (EDIT. LOS ANDES – 6 DE ABRIL)

LA SITUACIÓN DE LAS ECONOMÍAS REGIONALES (EDIT. LOS ANDES – 6 DE ABRIL)

La política económica implementada por el Gobierno nacional está castigando con dureza a las economías regionales. Mendoza es una de las provincias más afectadas pero las críticas llegan desde todo el país.

Las advertencias surgieron hace ya mucho tiempo de parte de nuestra principal actividad agrícola, la vitivinicultura, como resultado de que se trata de uno de los sectores más organizados, que conoce la situación de los mercados internacionales y que había alcanzado una inserción importante en el exterior.

Aún a pesar de ser reiterativos, debe recordarse que los vinos argentinos se enfrentan a serios problemas de competitividad en los mercados externos y el problema se multiplica en razón de que consumidor que se pierde, resulta muy difícil de recuperar.

La pérdida de competitividad a que hacemos alusión tiene un único culpable: una política económica que se instrumenta a nivel nacional y que mantiene un dólar desfasado frente a una inflación interna que genera un encarecimiento importante en los costos de insumos lo que ha derivado, de acuerdo con un estudio de la Fundación Mediterránea, en una caída de 50 por ciento de rentabilidad, tomando a 2006 como base de referencia.

Con un aspecto no menos importante, como es el hecho de que hay países, como Brasil, que son competidores y a la vez clientes y que han realizado una importante devaluación en los últimos meses. Los economistas advierten además que no sólo son los exportadores los afectados por esa combinación de factores, sino que también alcanzan al poder de compra de los productos primarios.

Sin embargo, el estudio determina además que quienes han resultado muy golpeadas por esa política económica nacional son todas las economías regionales.

En ese esquema, de acuerdo con la Coordinadora de Productos Alimenticios (Copal), los valores exportados bajaron un 12,5 por ciento en enero-noviembre de 2014, comparado con el ciclo 2013, alcanzando la onceava caída interanual consecutiva, destacando que los productos más golpeados fueron las conservas de frutas, en un 60 por ciento y las uvas, con un 44,9 por ciento también negativo, mientras la onda expansiva alcanzó al aceite de oliva, con un 43,6 por ciento, las aceitunas, con un 30,3 por ciento y los dulces y mermeladas, con un 18,7 por ciento. Si nos atenemos al informe, se deduce claramente que es la economía mendocina la más afectada en el ámbito nacional.

De todos modos, las quejas se han hecho escuchar desde las industrias de la leche, cuya producción caería este 2015 por tercer año consecutivo, lo que ha llevado al Gobierno a otorgar una “compensación” de treinta centavos por litro; los ovinos, que han sufrido una caída del 10 por ciento en los precios internacionales de la lana por la devaluación del dólar australiano y el sobre-stock de China; los cítricos, afectados por la devaluación de compradores como la Unión Europea, Rusia y Brasil; el azúcar, que se encuentra con el mismo precio que hace cuatro años, lo que pone en jaque a más de 4.800 pequeños productores, que significan el 90 por ciento del total; el algodón, que sufre una caída en la cotización internacional que ronda el 27 por ciento y el tabaco, aspecto en el que los productores recibieron un incremento del 10 por ciento frente a un aumento de costos del 40 por ciento.

El problema se profundiza porque los afectados no son sólo los pequeños y medianos productores sino que están en riesgo 1,5 millón de puestos de trabajo, según lo señala la denominada Comisión de Enlace, integrada por la Sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales, Coninagro y la Federación Agraria.

Por esto llama la atención la tozudez de las autoridades del Ministerio de Economía en mantener una política que va a contramano de las necesidades de las economías regionales y que no hace más que reforzar aquel antiguo refrán que indica que no hay peor sordo que el que no quiere oír.

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