«Sin asociativismo no hubiese habido cruce alguno»

«Sin asociativismo no hubiese habido cruce alguno»

Por Fabián Agostini, profesor de historia y vicepresidente de la Junta de Estudios Históricos – Filial Maipú. Gerente de MUVI, Mutual Vitivinícola.

Estamos en un momento muy importante de Los Bicentenarios. 2016 fue conocido como el de los 200 años de Independencia argentina y ahora, en el 2017, tenemos a la Argentina como la gran protagonista de la independencia sudamericana. ¿Por qué decimos esto?

Hablamos que desde ese cruce en 1817 se libera Chile y Perú pero, en realidad, la epopeya es mucho más grande, el alcance que tuvo es más grande. San Martín con estas tropas argentinas y chilenas permitió que Simón Bolivar termine de cerrar su campaña. Sin la intervención y acción de los argentinos y chilenos, seguramente hoy Sudamérica no sería independiente.

En ese punto, San Martín eligió Mendoza transformándola completamente, potenciando su capacidad productiva. Y no hablamos solamente en el plano militar sino también económico y político, con el fomento al orden público, impuestos, etc.

Incluso Mitre, en uno de sus escritos, menciona que San Martín se había ido a un lugar que no tenía ni madera ni clavos para sus sillas y que de la nada tenía que sacar un ejército entrenado, exitoso y particularmente de la nada. Y San Martín lo hizo en unión a la gente local. Esa transformación de la que hablamos la va a hacer con los cuyanos, con un gran espíritu solidario y de abnegación, espíritu que hemos ido olvidando en el tiempo.

En ese sentido, si no hubiese habido asociativismo y cooperativismo en el Cuyo de aquella época, quizás no hubiese existido Ejército de Los Andes, ni cruce. Todo lo que se refiere al Cruce de Los Andes se construyó espalda con espalda, codo a codo. Hubo un gran sacrificio de muchos, de toda la ciudad. Aquel espíritu de los cuyanos, de los mendocinos, impulsados por un gran líder como era San Martín es el germen de los que hoy es Mendoza.

Juntarse para hacer las acequias o telas, reunirse y estar con el otro para hacer algo, lo que sea. Ese espíritu está muy reflejado en el nacimiento de Mendoza y en el Ejército de Los Andes. Ese espíritu fue el que San Martín siempre vio y agradeció desde sus cartas desde Europa: El estar juntos, el emprender y trabajar a la par para llevar a cabo cualquier proyecto.

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